Acústica en las Salas de Conciertos


Acústica en los salones de conciertos

 

La Acústica

 

La acústica se define como la rama de la ciencia, parte de la física, que se ocupa de los fenómenos sonoros perceptibles por el oído humano. Los objetos vibrantes son motivos de estudio, buscando su origen, su propagación y sus efectos.

La acústica de una sala de conciertos, de un teatro de ópera, un salón, el aire libre, un estudio de grabación o una iglesia influye muchísimo en lo que se escucha o el público puede escuchar, y en los conciertos o presentación es también prescindible el resultado de este  en el éxito de las obras que se interpretan allí incluso a veces más que la propia calidad de éstas y de sus intérpretes.

Las salas de conciertos

 

Los públicos son cada vez más numerosos, las primeras salas de concierto eran incluso casas de personas adineradas, iglesias, y algunas destinadas para el arte musical eran pequeñas; raras veces cabían más allá de cuatrocientas personas. A finales del siglo XVIII se estaba construyendo salas de conciertos en toda Europa, pero ya a mediados del siglo XIX empezó a ser evidente la necesidad de que las salas tuvieran una capacidad mucho mayor.

Las tres plantas básicas para los auditorios son la rectangular, la de herradura y la de abanico.  



 





Acústica y las salas de concierto son términos que están unidos estrechamente, no solo por el hecho natural que ambos tienen en común, sino que la acústica aporta notablemente y determina la escucha y el buen disfrute de un público. Los factores que se toman en cuenta son el material de cual está hecha la sala, la distribución o posiciones tanto del escenario como los asientos de los expectantes. Algunos de estas salas son masivas y alojan a muchas personas.  Los arquitectos y constructores se encargan de asegurar que, dentro del auditorio musical, el sonido se propague desde los ejecutantes hacia la audiencia, sin perder definición, equilibrio, gama dinámica, timbre y colorido tonal.


El tiempo de reverberación está condicionado por el volumen de la sala, por la cantidad de materiales absorbentes que hay en ella y, en menor medida, por su forma, es frecuente que las iglesias que poseen tiempos de reverberación largos.


El campo de la 
acústica arquitectónica no está del todo desarrollado, ya que descansa fuertemente en juicios subjetivos y criterios estéticos. Aunque se han realizado medidas y experimentos, no parece fácil llegar a la definición definitiva de las características que hacen que una sala sea buena desde el punto de vista acústico. Sin embargo existen unas normas básicas que deberían cumplirse.

  • Intentar lograr una distribución uniforme y con intensidad equilibrada en toda la sala de conciertos.
  • Evitar las apariciones de ruidos de fondo tanto internos como externos.
  • Favorecer las reflexiones en el escenario, de modo que las primeras ondas reflejadas se propaguen con muy poco retraso respecto al sonido directo.
  • Diseñar salas que mezclen sonidos, de forma que oído izquierdo y derecho reciban diferentes sonidos.

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